En el 2016 aprendi que…

Feliz 2017!

Hoy es el último viernes del 2016… como si nada, un año más se nos fue de entre las manos. Wow, es hermoso saber que todos nuestros esfuerzos han tenido sentido, ¿sabes?

Estas son algunas de las cosas que aprendí en el 2016:

La vida es *realmente* muy cambiante.

No es que necesites una maestría para saberlo, pero en mi observación muy pocas personas realmente miden lo frágil que pueden ser muchas de las cosas sobre las que basamos nuestra vida: empleos, relaciones familiares íntimas, proyectos personales y negocios pueden cambiar muy drásticamente y ocasionarnos mucho dolor sin previo aviso.

A veces es posible hacer algo para recuperar el status quo, pero a veces no queda más que adaptarnos y seguir adelante, mejorando nuestra habilidad para preveer nuevos cambios.

La flexibilidad y la resiliencia son grandes cualidades a desarrollar.

Se deriva de la anterior, pero he notado que la mayoría sufre más de la cuenta por hacer caso omiso de estas dos.

En mi experiencia liderando equipos de miles de personas, es común que alguien con un gran potencial fracase por ser demasiado rígido en sus ideas.

De nada sirve el talento si tus ideas preconcebidas no te dejan ver lo bueno o malo que tienes frente a tí.

Además, casi nunca se logra algo grande al primer intento.

Algo que separa a los niños de los hombres es la capacidad de seguir adelante una y otra vez, siempre buscando nuevas formas de lograr lo que quieres cuando todo parece estar en tu contra.

No hay sustituto para la experiencia.

Mi mentor Juan Carlos Barrios nos contó en Perú la historia de su hijo de 9 años en clase de historia: cuando la maestra pidió un voluntario para hablar sobre la antigua roma, Juan Carlitos levantó la mano y comenzó a contarle a la clase cómo es el ambiente en las fosas de los gladiadores, cómo se siente la textura de la roca, qué sensación se tiene en la atmósfera del lugar y toda la clase estaba en shock.

Juan Carlitos no leyó eso en ningún libro de historia: lo experimentó viajando con su familia.

Mientras no dejes de soñar y comiences a experimentar en tu propio ser la riqueza cultural, gastronómica, económica y espiritual que este mundo tiene para ofrecerte siempre vivirás a medias.

¿Cómo te puedo explicar qué se siente estar en el parque de las aguas en Lima, o en la rumba en chiva en Cali, o escalando roca en Punta Cana, o comer tacos en un tianguis en CDMX, o cómo luce la luna en la proa de un barco en altamar a la una de la mañana?

Viajar no es un lujo, es tu derecho a conocer la vida.

Podría seguir escribiendo hasta el 2017, pero mejor lo dejamos hasta ahí por hoy.

De todo corazón te deseo mucha prosperidad y alegría en el próximo año.

Recuerda que como terminas el 2016 arrancas el 2017. Si estás abierto a un mejor 2017 y quieres saber cómo lo entiendo, cómo lo hago y cómo lo construyo, házmelo saber.

Feliz 2017!!!

Dina Guillén

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